''No todo es como pensamos. Recuerda que las cosas injustas también existen, querido amigo.''

sábado, 30 de abril de 2011

El chico misterioso.

Evan Ross.
El típico chico misterioso y en el que todo el mundo despierta cierto interés, tanto físico como de lo que oculta su apariencia de muchacho serio.
De ojos azules como el cielo y de cabello negro como el azabache, es la sensación entre las chicas del instituto, debido a su belleza ya que ninguna de ellas sabe todo lo que sabemos nosotros. Aunque nosotros tampoco sabemos tanto.
Aún.


viernes, 29 de abril de 2011

Diferentes.

-No sabes lo que me cuesta estar así... Delante de ''ti''.
Cogí sus manos, completamente blancas y frías, y las acaricié con delicadeza.
Su piel era tan suave como el algodón o las plumas de sus alas, y el tacto de nuestras manos me hacía estremecer un poco. Aunque a él también.
-A mi me da igual, ¿sabes? -le dije, acercando su mano a mi cara, aún sujetada por las mías. -Nunca me va a importar como seas por dentro o por fuera, yo te quiero igual.
Entonces me abrazó. Fuerte, muy fuerte. Y yo me aferré a él, con la intención de no soltarlo... que estuviera conmigo por siempre.
-¿No te aterra que no sea como tú? -se separó un poco, para poder mirarme a los ojos, pero sin soltarme todavia. Clavó sus hermosos ojos azules en los mios, color miel. Aunque parecía que los había clavado en mi corazón.
-Claro que no. Antes posiblemente si, pero ahora no y tampoco nunca.
>>Te quiero demasiado para asustarme de ti.
''Words.''
''Las palabras no resultan fáciles para mí.
¿Cómo puedo encontrar la forma de hacerte ver que te quiero?
Las palabras no resultan fáciles.''

martes, 26 de abril de 2011

Álbum.

-¿Recuerdas aquellos tiempos en que tú mismo decías que tenías el ''pavo imperial''?
Comenzamos a reírnos.
Él se llevó las manos detrás de la cabeza y se recostó sobre su mecedora, toda estampada de flores.
-Ha pasado tanto tiempo de eso... ¿Seis años, tal vez?
-Puede... -y volví a reirme.
La otra chica, también amiga nuestra desde mucho antes se sentó en la silla y miró al techo, pensativa.
-En aquel tiempo era una rockera amante de la música metal... ¡Qué de vueltas da la vida cuando te haces mayor!
Nos quedamos los tres callados y mi amigo me miró, invitándome a que contara aquel recuerdo.
-¡Si insistes! -le dije, sonriendo. -Todo fue uno de esos típicos días nuestros del instituto, poco después de volver de la semana santa. Estábamos todos reunidos en el recreo...

Y ahí les conté todo sobre ese día. Ambos se descojonaban de risa al ver en sus propias cabezas todo aquello. Y yo también.
Me levanté y fuí al mueble del salón de mi piso a rebuscar entre los cajonez un álbum de fotos. Y lo encontré.
-¿Ese no es el álbum que te regalamos entre todos por tu mayoría de edad? -pregunto ella.
-Sí, este es. Lo tenía guardado y quería volverlo a ver, porque aquí hay una foto en la que aparecemos todos los que estabamos ese día.
Empiezo a buscar, pero por mucho que avanzaba no la encontraba. Entonces recordé que fue la última foto que pusimos en aquel álbum.
Lo abrí por la parte de atrás y allí esta. Todos, abrazándonos y sonriendo. Pero no la típica risa falsa que solemos tener al echarnos fotos en tuenti, si no una de verdad. Aquella que muestras cuando eres feliz.
-Me encanta esta foto. -dijo el chico.
-A mí también. -y esta vez, lo dijo alguien que había destrás de mí.
Acababan de llegar el resto de compañeros de la universidad, tantos los viejos amigos del insti, como los recién conocidos hacen unos cuantos de años.
-¿De cuándo es la foto?
-¡Está foto es de nuestra etapa de locura! -dijo una de mis amigas del insti. -¿Os acordáis de cuando eramos una familia muy pervertida? -entonces me mira a mí, mostrandome su dulce sonrisa. -Ahí eramos esposas...
-Ja,ja,ja. Si, es verdad. Y también tenía a mi amante, -dije, mirando a mi amigo, aún sentado en la mecedora. -y a mi novia, -esta vez le dediqué una miradilla a la sentada en la silla, que se reía. -y una hermana. -dije, volviéndome de espaldas para mirar a la chica que habló antes.
Entonces todos, acercándonos a la foto, comenzamos a soltar pequeños datos, sobre aquellas cosas sucedidas en aquel tiempo...
Pero nos interrumpen, ya que han llamado al timbre.
Uno de nuestros nuevos amigos de la universidad se levanta y coge el teléfono de la puerta para saber quien es.
-Dice que es un antiguo amigo vuestro del instituto y que viene a haceros una visita después de un tiempo.
Miré a la chica de la silla, que sonreía tan feliz, que se levantó corriendo a coger el teléfono. El chico se lo ofreció y comenzó a hablar.
-¡Eres tú! Ha pasado mucho tiempo... si, si, estamos todos aquí, recordando viejos tiempos... ¡Claro, ahora les digo!
Abre el portero y corriendo va hacia la nosotros.
Han venido a hacernos una visita.
Nos levantamos de los asientos y todos, tantos los nuevos como los viejos salimos a fuera. Y todos para tener nuevos recuerdos que contarnos otra vez, dentro de unos cuantos años.

lunes, 25 de abril de 2011

Querido amigo.

Querido amigo... amigo de tantas cosas,
de tantas aventuras y tantas tramas,
cuéntame, querido, lo que te pasa.

Sabes que estoy aquí siempre.
A todas horas y en todos los lugares
en los que tú necesites que esté.

Nárrame tus pesares, remordimientos y agonías.
Estoy aquí para escucharlas todas,
una a una, sin excepciones.

Querido amigo... amigo de tantas cosas,
desde la niñez hasta ahora,
cuéntame, querido, lo que te pasa.


viernes, 22 de abril de 2011

Gente.

Hay muchos tipos de gente. Muchísimos. Más de lo que te puedas imaginar. Y todos diferentes.
Pero cuando algunos grupos de personas coinciden en muchos aspectos de sus gustos, se crea una tribu urbana.
Y de tribus urbanas hay un montón también, pero no quiero explicar las que hay, si no la mia. Porque, como es normal, yo también entro dentro de una tribu urbana.

¿Mi tribu urbana? No creo que tenga nombre. Somos tantas cosas... unos locos idos de la olla, una familia que se pone los cuernos, investigadores privados, lectores a más no poder, etc.
Así que nombre que coincida con todo eso... no existe. Así de claro.
¿Nosotros cosas en común? La edad y que estamos de la chaveta fatal (será de la edad del pavo, supongo). Porque, en realidad, somos distintos en unas cuantas de cosas. Por ejemplo, todos odian a mi cantante favorito y aún así me quieren.
¿Insultamos a otras tribus? Pues... no. No lo hacemos. Criticaremos sus cosillas que no nos gustan, eso si, ¿pero insultarlos? No. ¿Ellos lo hacen? Lo harán, pero yo ni mis amigos nos rebajamos a la altura de nadie, eso esta claro.

Mi tribu urbana no es de las conocidas, pero eso si, si estuvieras en ella, te sentirías muy, pero que muy querido.
''Alligator sky.''
''A pesar de que nunca sepa lo que me queda por delante, nunca abandonaré... ¡Nunca abandonaré!''

Con vosotros.

Hay veces que pienso, ¿qué hubiera pasado, si no os hubiera encontrado?
No quiero pensarlo. Ni me interesa hacerlo.
¿Por qué buscar otra dimensión paralela, en la que no ocupáis un hueco en mi corazón?
Porque, simplemente, en esta estoy muy bien.
Riéndome de vuestras cosas y vosotros de las mias. Haciendo tonterias junto con vosotros, porque si no estáis, son nada. Hablando con mi amiga la lectora compulsiva de que nos encantaría que los chicos de nuestros libros favoritos existieran. Consultándole a mi otra ''amiguchi'' todo lo que me pasa y echándome fotos con ella, ya que se volvio adicta, y riéndonos de cuando habla con la ''sh''. Fastidiando a mis otras dos locas con ''amm'', ''como no...'' o el ''bah'', y ahora también el ''¿y?'' y mis preguntas retóricas. Inventandonos todos historias falsas, haciendo creer que somos una familia en la que todos tenemos más cuernos que los toros de Osborne.
Y por esto, y mucha cosas que seguramente se me olvidan incluir, os quiero.
¿Por qué pensar en una vida sin vosotros, si estando todos juntos estamos de lujo?

Baile.

Suena una canción.
Nos juntamos lentamente a la vez que coges una de mis manos, delicadamente, mientras que tu otra mano agarra mi cadera.
Y yo hago exactamente lo mismo.
La música, lenta y relajante, comienza a sonar, y ambos empezamos a bailar a su son. Unidos y compenetrados.
Pasados unos minutos de haber empezado, casi entrando al estribillo, levantas el brazo, que aún agarraba mi mano, y sueltas tu otra mano de mi cintura.
Y entonces giro. Dando una vuelta completa. Ni más ni menos.
Me vuelve a sujetar y yo, sintiéndome arropada por sus fuertes brazos, volvemos a danzar, por donde nos habíamos quedado.
Nos dedicamos cortas miradas, que después van dirigidas al suelo.
También tiemblo levemente. Pero él no lo nota.
Es una ventaja, ¿no?

La canción está apunto de acabar.
Entonces no paramos ni en momento de giras y danzar, como si fueramos principes, abriendo la fiesta. Él, mi principe.
Y yo, su princesa.

''Born to be somebody.''
''He nacido para ser alguien... he nacido para serlo, y este mundo me pertenece a mí.''

jueves, 21 de abril de 2011

¿Por qué?

-¿Por qué ahora?
-No lo sé...
-¿Por qué aquí?
-Tampoco lo sé...
-¿Entonces?
-Solo sé que este es el momento indicado y el lugar indicado para decirte todo lo que siento.
-¿Y cómo sabes que es el indicado?
-Porque mientras tú estés aquí, siempre será un buen momento para decirlo todo.
''I love you more than you will ever know.''
''Te quiero más de lo que siempre sabrás.''

Dulce sonrisa y asentamiento de cabeza.
La convinación perfecta.
Un simple hola, una simple mirada, para hacer que ella tiemble de forma exagerada.
Ambos no saben nada de los sentimientos del uno por el otro, pero parece ser que no hace falta descubrirlo. Se ve.
En la cara.
En los gestos.
Al hablar.
Al respirar.
En su mirar.


Mi compañero.

Ya creo que es hora de que nos presentemos.
Sé que no sabes, por ahora, quien soy ni que hago aquí junto a tí. Y esto, ciertamente me deprime, pero te comprendo. Nunca nos está permitido decir nada de nuestra existencia, pero ahora que ya ni siquiera tú existes, ¿qué mas da?
Yo siempre he estado contigo.
Sí, no te miento, así que no me mires con esa cara.
Cuando tú naciste, allí estaba yo, cuidandote incluso cuando ya los médicos te apartaron de tu madre para hacerte unas pruebas.
¿Recuerdas la vez que te caistes por las escaleras? Yo estaba a tu lado y... fuí yo quien te empujó sin querer. Me arrepentí mucho de hacerlo, aunque fue sin querer, después de verte con el tobillo partido casi un mes.
También estuve contigo cuando diste tu primer beso. Y sigo pensando que eras demasiado pequeño para darlo aún. Vamos, si supieras lo que al final pasó con esa... Pero mejor que no me desvie del tema.
¿Sabes?, te acompañé en tu graduación. Si, en la despedida para ir a la universidad. En ese momento se me saltaron hasta las lágrimas. Y al pensarlo también me pasa igual.
Fuí contigo y tu novia, la número siete que tuviste, a comprar tu primer coche. Era una chatarra y viejo a reventar, pero salió bueno. Todo hay que decirlo.
El momento que siempre recuerdo fue cuando te casaste, ya con tu novia número ocho, que duraste con ella cuatro años, todo un record. Para tí, claro.
Y también recuerdo mucho cuando tuviste a tus únicos hijos. Esos gemelitos tan adorables.
Y, como no, estuve contigo, acostado al lado de tu cama, cuando te quedaban algunas horas para morir. Lo pase fatal... Es que habíamos vivido tantas cosas, aunque tú me recuerdes, que me hacían sollozar y tenerte mucho cariño, a pesar de que eras un trasto de peque y de mayor un chulo insoportable.
Ahora estamos los dos aquí, juntos.
No me queda mucho para irme, me toca encargarme de otra criatura que viene de camino, pero no te preocupes, nunca olvido a las personas que cuidé antes...
Espera, ¿qué quién soy? ¡Ah! Es verdad... todavía no te dije.
Soy el ser que te acompaña durante toda tu vida, para guiarte en tu camino. Yo soy el que te conduce a cada sitio depende de tus decisiones para mostrarte las siguientes. También soy el que manejo tu suerte o tu desdicha.
Tengo muchos nombres, como Moira o Fatum.
Pero para tí, soy Destino.