Suena una canción.
Nos juntamos lentamente a la vez que coges una de mis manos, delicadamente, mientras que tu otra mano agarra mi cadera.
Y yo hago exactamente lo mismo.
La música, lenta y relajante, comienza a sonar, y ambos empezamos a bailar a su son. Unidos y compenetrados.
Pasados unos minutos de haber empezado, casi entrando al estribillo, levantas el brazo, que aún agarraba mi mano, y sueltas tu otra mano de mi cintura.
Y entonces giro. Dando una vuelta completa. Ni más ni menos.
Me vuelve a sujetar y yo, sintiéndome arropada por sus fuertes brazos, volvemos a danzar, por donde nos habíamos quedado.
Nos dedicamos cortas miradas, que después van dirigidas al suelo.
También tiemblo levemente. Pero él no lo nota.
Es una ventaja, ¿no?
La canción está apunto de acabar.
Entonces no paramos ni en momento de giras y danzar, como si fueramos principes, abriendo la fiesta. Él, mi principe.
Y yo, su princesa.
Que guai ^^
ResponderEliminarMe he sentido yo la princesa por unos instantes jejeje (:
Enserio? Pues me alegro ^^
ResponderEliminar