La convinación perfecta.
Un simple hola, una simple mirada, para hacer que ella tiemble de forma exagerada.
Ambos no saben nada de los sentimientos del uno por el otro, pero parece ser que no hace falta descubrirlo. Se ve.
En la cara.
En los gestos.
Al hablar.
Al respirar.
En su mirar.
Tus relatos me hacen soñar, me encantan (:
ResponderEliminarOsh, gracias locah! hahaha
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