''No todo es como pensamos. Recuerda que las cosas injustas también existen, querido amigo.''

martes, 24 de mayo de 2011

Abrí el pequeño cuaderno viejo y desgastado que tenía sobre mis temblorosas manos y comencé a leer:
''Ojalá durara una eternidad.
Sé que es imposible, pero lo nuestro no tiene fin, aunque si principio.
¿Por qué no estar juntos, queriéndonos? ¿Tan difícil es?
A lo mejor para ti si, pero yo creo en esto. En lo que siento. En lo que tú sientes. En lo que sentimos ambos.
¿Por qué no... intentarlo?''

sábado, 21 de mayo de 2011

lunes, 16 de mayo de 2011

La melodía.

Descendió las escaleras de la casa con paso lento, evitando producir cualquier ruido debido a lo mucho que rechinaban aquellas escaleras tan deterioradas y desgastadas por el tiempo.
Cuando llegó al final de la escalera, bajando el último escalón que le quedaba, observó la habitación detenidamente, sin moverse, a la vez que acariciaba su pelo y lo echaba hacia atrás, dejándolo caer sobre el resto de mechones rubios que componían su melena rizada.
Al ver algo moverse en el salón principal, se acercó a aquella sala, que más que la típica salita de la casa de una familia feliz, normalmente repleta de butacas y con algún que otro sofá, todo junto a una mesa camilla justo en frente de la televisión; parecía un museo de arte, debido a que estaba lleno de cuadros y esculturas.
Se asomó para mirar más de cerca, pero al no poder percibir nada visualmente, se alejó.
Entonces fue cuando lo volvió a escuchar. Regreso aquella melodía que había estado sonando los últimos días atrás y la cual no sabía de donde venía.
Entonces fue cuando aceleró el paso, casi corriendo, hacia el salón y se encontró con que...
No había nadie.
Y se notaba porque ya no notaba el sonido producido por las teclas en el ambiente, en esos momentos de penumbra.
Se acercó al piano, negro azabache y brillante, ya que la fámula había pasado hace poco por aquella sala con su plumero. Se sentó, levantándose su larga falda delicadamente y, después de acomodarse, empezó a tocar, intentando imitar la melodía anónima que siempre oía.
Pero era inútil, era desastrosa y deprimente comparada con el virtuosismo de su autor desconocido.
Decidió irse de allí, un poco desanimada por su meta fallida de conseguir descubrir al pianista misterioso.
Subió a su cuarto, y, al recostarse en su cama deshecha y placentera cama, volvió a escucharla. Sí, aquel sonido celestial que a ella tanto la relajaba.
Pero no quiso regresar a abajo. ¿Para qué? Prefería quedarse tranquilamente en su habitación deleitándose con aquella divinidad, en vez de perder su tiempo libre, que era escaso, en buscar lo no encontrable.


jueves, 5 de mayo de 2011

Flecha.

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V
Esta flecha no tiene sentido alguno,
para vosotros.
Para mí, en cambio, sí,
ya que indica mi nivel total de diversión
en estos momentos.


martes, 3 de mayo de 2011

Sarcasmo.

La chica se prepara...
Le hartan las inusuales palabras de su compañero de mesa durante recreo y su paciencia se agota por momentos.
Así que esta dispuesta a contraatacar.
Se remanga su chaqueta de calaveras rosa y estira los dedos, mientras estos le crujen escandalosamente. Carraspea un poco para preparar la voz al acontecimiento que se avecina y, con disimulo, se pone un mechón de su pelo castaño detrás de su oreja izquiera (cosa que también hace mientras lee).
Y, entonces, mientras su presa espera una contestación inteligente a sus palabras, ella comienza a aplaudir.
Sí, simplemente a aplaudir y dice, con un tono de desprecio y tomándoselo a broma:
-Muy bien, estupendo...
Y así, su víctima, queda abatido ante tal comentario y le deja, definitivamente, sin que contestar a tales burlas.
De esta forma, ella demuestra, claramente, que su sarcasmo es firmemente superior al de él.
Pero muy superior.